Es Algo |
El ciclismo profesional atraviesa en estos momentos por una profunda crisis constitutiva, debido en mayor medida a los grandes intereses que se mueven a su alrededor desde hace tiempo. Tanto las estructuras deportivas como las organizativas y la UCI mantienen unas disputas que están provocando serios contratiempos e inconvenientes para todos. Dentro de esta tesitura, el ciclismo femenino parece ser menos perjudicado, debido al papel poco relevante que representa en las luchas de poder que se están manteniendo. No por ello la UCI ha dejado de mantener unos planteamientos que se aseme-jan en alguna medida al campo masculino. Por ejemplo, los organizadores de pruebas WE.2.1, nos vemos obligados a invitar a los diez mejores equipos del ranking y a las cinco mejores selecciones, aunque luego su participación no sea obligatoria. De una situación escasamente esperanzadora, se ha pasado en unos años, a contar con hasta 40 equipos femeninos élite UCI. Otro tema sería, entrometer-nos en las condiciones laborales y deportivas que atañen a las propias ciclistas. Por otro lado, quienes ofrecemos una carrera de féminas, evidentemente aun no podemos equiparar las condiciones de participación ni la cuantía de los pre-mios, cuando todavía, promocionar una prueba tal resulta misión de audaces. Hoy en día si no se aparece en televisión no se existe. Pero ante nuestros ojos han pasado dos generaciones de mujeres decididas a navegar contra corriente. Pocas han logrado brillar, bien es cierto. Tras ellas existe un torrente, que en su parte más alta (Centroeuropa), dispone del mayor vivero de la especie. Nos llevan una importante ventaja que nace en la cultura y se traslada al deporte. Nos queda esperar ponernos a su nivel en el mínimo tiempo posible, pero mien-tras tanto, quienes nos han visto medrar podrán afirmar que veinte años es algo.
Agus Ruiz Larringan . 05.02.2007 |
© RobertoCuesta WebDesign