¿Y qué más nos da? |
No podíamos cambiar las fechas y no pudimos “no poder”. Resultó que en un club cicloturista como el nuestro, comprometido con la “Luchon-Baiona” o viceversa, del Aviron Bayonnais, desde la fundación de Iurreta Txirrindulari Elkartea, no pudo asistir los días 10 y 11 de Junio a esa marcha, porque coincidía con la celebración de la “Iurreta-Emakumeen XIX Bira”. ¿Renunciar a alguna de ellas? Sólo había una alternativa y tomamos la decisión. No podíamos dejar en la estacada al ciento de féminas que todos los años acuden con ilusión a nuestra carrera. Así que, la cosa estaba clara: nos inscribíamos oficialmente en la “41ª Luchon-Baiona” y luego, la realizábamos en otra fecha, organizada por nosotros mismos. Y así ha sido. Hemos estado los días 24 y 25 de Junio. Luchon nos recibió el viernes 23, la noche de San Juan, con una espectacular fiesta nocturna. Un precioso desfile con gente y gente menuda vestida con los trajes regionales, portando ramos de flores y velas encendidas; también hubo caballeros de la escuela de equitación local. Todos se dirigían por la avenida principal hacia la Plaza, donde después de cumplir con el ritual de las danzas típicas,se prendería la hoguera al filo de la medianoche. Pero sólo vimos el principio. El día siguiente teníamos que levantarnos a las 6 de la mañana. Desayunamos a las 6:30 y hacia las 7:15 iniciábamos ya el ascenso al Peyresourde. Había 17º de temperatura en Luchon y se anunciaba una jornada de bochorno. El calor comenzaba a apretar en el Aspin y en las primeras rampas del Tourmalet, superado el pueblecito de Ste. Marie de Campan, era ya sofocante. Corre poco aire en el fondo del valle y buscábamos la sombra de los árboles en todo momento. Más allá de La Mongie, una brisa fresca nos acariciaba, pero nosotros estábamos ya maduritos.Coronábamos ese mítico puerto sobre las 12:15 horas y después de las fotos de rigor, descendíamos unos 3 kilómetros para un pequeño pic-nic. Negras nubes ensombrecieron rápidamente nuestro avituallamiento principal y cuando arrancábamos comenzaban a caer las primeras gotas. Cuanto más nos acercábamos a Argèles-Gazost más mojados pedaleábamos. Paramos allí, como de costumbre. Escurrimos un poco los calcetines y tomamos algo caliente en el bar de la esquina (de la carretera). Nos dicen que hemos tenido suerte pues lo peor ya ha pasado. Al parecer, habían caído chuzos antes de llegar nosotros y únicamente nos pillaron los restos de la tormenta. Según ascendíamos hacia el Soulor la carretera se secaba. Breve parada en la cima y, hacia el Aubisque, en cuya cumbre asomó el sol para quedar bien. Bajamos hasta Eaux-Bonnes donde terminó nuestro primer periplo. A las 18:15 habíamos completado 156 kms. escalando dos “primeras” y dos “hors categorie”. La suerte fue nuestra aliada porque nada más llegar y según cogíamos las habitaciones, comenzó a caer una tromba de agua que no cesó hasta bien entrada la medianoche. Menos mal que no somos de esos “randonneurs” que circulan también durante la madrugada. –Mañana ya veremos, esto es una tormenta y no durará muchas horas-nos decíamos. Así fue, aunque tuvimos que reanudar la marcha bajo un fino “sirimiri” y la carretera muy mojada. Reiniciamos nuestro recorrido a las 8:15, un poco más abrigados que el día anterior. Oloron y Osquich fueron las siguientes referencias. En este último puerto (“puntuable”) nos recibieron cordialmente los dueños del Restaurante Bista-Eder. Una paradita para recuperar el aliento e ingerir alimento y descendimos hacia Lacarre. Aquí comienza un recorrido tan genuino como el que ya habíamos realizado. En el carnet de ruta no se marca cota alguna, pero el tránsito por la carretera D-22, además de tranquila es exigente. Hay continuos repechos de entre uno y dos kilómetros que habríamos de superar hasta tomar la ribera del Adour y plantarnos en Baiona. Eran las 14:50 horas del domingo 25 de Junio. El sol volvía a saludarnos a última hora y más de uno se quejaba de que hoy habíamos corrido demasiado. La sede del Aviron estaba cerrada y nos tuvimos que conformar con sentarnos a la orilla del río, en el embarcadero de las piraguas o traineras del club labortano. No eran ni el 10 ni el 11 de Junio. Pero a nosotros nos daba igual. Realizamos la clásica marcha y ya está. ¿Acaso tiene menos mérito?. Por cierto, tenemos un libro de ruta “sui-géneris”. Muchos sabrán que hay que sellarlo en los controles que establece la organización por los puntos clave. Nosotros lo hicimos en el Hotel de Paris (Luchon), Club Iurreta (Aspin), Bar-Restaurant Col du Tourmalet, Snack-Bar Le Soulor, Hotel-Restaurante Bista Eder (Osquich) y de nuevo y finalmente Iurreta Txirrindulari Elkartea, a las puertas del Aviron Bayonnais en la llegada de Baiona. Guardaremos cariñosamente este recuerdo. Y el año próximo volveremos a “organizar” la marcha por libre, pero esta vez será de Baiona a Luchon. ¿Quién se anima? Sólo quedan 363 días. Salud y Energía. Agus Ruiz Larringan (26-06-2006). |
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