Bazkidearen Txokoa

 

 

Luchon - Baiona

Viajar hacia Luchon un viernes previo a participar en la marcha Luchon-Bayona encierra una serie de sentimientos difíciles de explicar, pues a la ilusión que da venir a esta prueba, a lo bonito que es parar un rato junto al monumento al paso del Tour de Francia por los Pirineos que hay en la autopista, al buen humor que acompaña siempre en este tipo de viajes al grupo expedicionario, hay que unir un inevitable temor a pasarlo mal en los puertos, a que haga mal tiempo, a no dormir lo suficiente,... En fin, que un, a veces, poco disimulado "acojono" que sentimos la mayoría de los cicloturistas ante estos retos hace que el día previo no estemos tan relajados como aparentamos y que lo único que deseemos es que llegue la hora de salir y afrontar de una vez el recorrido. Este año he venido con Jaime, un amigo de la Bilbaína, pero dentro de la expedición de un grupo numeroso de cicloturistas del lurreta, T.E. y con el que me une una cierta amistad. Además, a última hora se ha unido a nosotros otro ilustre cicloturista catalán, Rafa Vallbona, que me ha pasado algunas fotos para este post y del que podéis leer sus crónicas en su propio blog

Monumento al Tour

La cena en Luchon ha sido memorable, pues hemos improvisado un pic-nic bien surtido de viandas (la condición de vascos hay que hacerla notar en cualquier circunstancia) dentro del mismísimo quiosco de música del parque de Luchon protegidos de la lluvia que a ratos trata de minar nuestra moral. Después, una cervecita y a dormir, que la salida es muy temprano. Un buen desayuno, las últimas decisiones sobre la logística, un ratito de cola para sellar el cuaderno de ruta en la salida y allá vamos. Unos cientos de metros para calentar por las calles de Luchon y comienza el Peyresourde. Hace fresco pero no llueve, aunque el cielo no da mucha tranquilidad en que no lo vaya a hacer más adelante.
El Peyresourde sirve para estirar el pelotón, y cada participante vamos eligiendo nuestro ritmo. Esta es una marcha para ciclistas diesel, no sirve de nada correr mucho ahora si después nos estrellamos contra las rampas del Tourmalet o del Aubisque, hay que saber regular y sufrir, por eso la media de edad de los compañeros que vemos en la ruta es más alta que la que se ve en otras marchas. Disfrutando lo que se puede del paisaje, corono el Peyresourde. Nos sacamos las obligadas fotos ¡unto al mojón y nos abrigamos un poco para bajar a Arreau. Enseguida me doy cuenta de que me he abrigado demasiado poco, pues en la cima sólo había 5°C y el descenso es helador, tanto que hasta bien entrada la subida al Aspin, segundo del día, no se me descongelan los dedos de las manos.
El Aspin nos depara siempre sensaciones parecidas al Peyresourde, pues son subidas de similar dificultad, aunque el paisaje varía un poco. Ahora vamos dejando atrás el valle con Arreau casi siempre a la vista. La carretera es más estrecha y más curveada. Llego arriba y no veo tantas vacas como suele haber habitualmente. Será porque este año la marcha es demasiado temprano en el calendario. La temperatura en la cima es de 7°C, cojo más ropa que antes y bajo un poquito mejor hasta Ste. Marie de Campan, donde hay un pequeño atasco y además no puedo coger agua de la famosa fuente pues sale muy turbia.
La ascensión del Gigante

La explicación al atasco la tiene el hecho de que hoy coincidimos con el día en el que suben la estatua del Gigante del Tourmalet (figura que complementa el monumento de la autopista) de su refugio invernal en Bagneres de Bigorre a su ubicación estival en la cima del famoso puerto. Y acompañando a la estatua se organiza una ascensión en bicicleta encabezada por el gran campeón francés Laurent Fignon. Así que, con más animación si cabe voy subiendo el Tourmalet poquito a poquito. La temperatura se va recuperando en esta primera parte, pero ya arriba, tras pasar La Mongie, el frío vuelve a reinar y la última curva la pasamos entre
dos muros de nieve que me recuerdan a las imágenes del Galibier en el Giro de Italia. Arriba hay que sellar el libro de ruta y la Gendarmería trata de poner orden entre tanto coche. Hoy el Tourmalet recuerda la animación que tiene cuando el Tour lo atraviesa, y hay una banda de música y un grupo de cantantes con trajes típicos que animan muchísimo el ambiente, tanto que hasta nos calientan algo más que los 7°C que tenemos. Aprovecho para tomar un té bien azucarado en el Bar, donde un sorprendentemente simpático Laurent Fignon se hace una foto con nosotros, y luego ya descendemos a Luz, donde la temperatura es más llevadera y podemos parar a comer un ratito.
De Luz se forma un pelotón numeroso hasta el pie del Aubisque, aunque luego todos nos desperdigamos a lo largo de esta interminable ascensión. El control del Soulor nos sirve para comer un poco y para dejarnos helados, pues se pone a llover y la temperatura empieza a descender. Atravieso el Circo de Litor, la parte más bonita de toda la marcha, medio helado, aunque por lo menos hay visibilidad, lo que permite que no nos despeñemos por los barrancos y que disfrutemos un poco de las vistas. Luego, ya subiendo la parte final del Aubisque, la niebla impide ver nada y casi ni me paro en la cima por no quedarme más frío aún. En el tramo que baja a Gourette, el termómetro cae hasta los 4°C, lo que unido a la niebla y a las gotas de llovizna hacen que el descenso del puerto, cómodo cuando está seco y hace calor, sea un pequeño suplicio. Pero finalmente nos reagrupamos en Laruns y salimos ya del Círculo de la Muerte. Ya para nosotros sólo queda rodar hasta Oloron, donde, tras casi 200 km y 4.615 m de desnivel salvados, damos por finalizada la primera etapa. Mañana será otra historia.
Hasta Bayona

Esta noche he dormido mejor, y como en el Hotel no nos daban de desayunar a la hora que pretendíamos pues hemos dormido una hora más. Salimos ya en bici con un tiempo agradable hacia el centro de Oloron y tardamos un rato en dar con el control para el sello. Luego ya vamos
rodando agrupados todo el rato con algunos repechos hasta el pie del Osquich. En la cima está el último control y un avituallamiento. Ya creemos que está hecho lo más duro pero no, el recorrido tiene unos cambios y nos depara una desagradable sorpresa todavía.
El descenso de Osquich es muy rápido y, supuestamente, desde allí ya se rueda por zonas con repechos pero sin más historia. Pero al llegar al cruce que va a Hasparren una flechas indican que sigamos. Tras un pequeño debate de por dónde seguir, una parte del grupo (uno para ser exacto) va por donde indica el libro de ruta y el resto vamos por donde indican las flechas. Y cuando estamos en pleno descenso de un repecho hay unas nuevas flechas que nos obligan a un giro peligroso a la derecha y la ruta ahora nos hace ir por una zona de carretera estrecha, entre caseríos que nos recuerda a las clásicas del norte y que nos conduce a un repecho terrible de unos dos kilómetros en el que debemos meter todo el desarrollo. Es un repecho terrible por lo inesperado y por la pendiente. Luego nos cuesta reagruparnos y los 30 km siguientes son una sucesión de repechos, por suerte no tan duros como éste.
Menos mal que luego ya los últimos 30 km hasta Bayona son más llevaderos y a un ritmo rápido pero soportable llegamos por fin a la sede del Aviron Bayonais tras 1 33 km y otros 1.430 m de desnivel que dejan en 6.045 el desnivel total del recorrido de este año, el mayor de todas las ediciones según nos explican. ¡Qué placer es comerse tres bocadillos de panceta frita uno detrás de otro! ¡Y qué placer la ducha caliente! Pero lo más placentero de todo es la sensación que te deja el terminar la Luchon Bayona, aunque tengas el cuerpo machacado.

 

Araba

Para quienes en Agosto veraneamos en Euskadi, existen múltiples posibilidades de conocer nuevos lugares, a veces no tan cercanos, que formaban parte de nuesros planes pero, que por una u otra razón habíamos ido aplazando. Y hoy, por fin...

Salvada la dura ascensión de Urkiola con nuestro coche, decidimos aparcarlo en Landa, junto al bar-restaurante Etxe-Zuri, frente al pantano, que durante estos meses de estío es visitado por muchísima gente para pasar el día y darse un baño si cabe.

Antoñana

Antoñana

Desde aquí, comienza nuestra excursión bordeando a la derecha el embalse de Ullibarri-Ganboa y a la izquierda la sierra de Elgea, dirigiéndose hacia Gordoa por Ozaeta, Hermua, Larrea y Narbaxa, pequeños núcleos de población cuyo interés principal reside en la tranquilidad que rebosan y sus magníficas y atractivas casonas y/o caseríos de piedra bien cuidados y adornados.

En Gordoa, tomamos el cruce a la derecha y llegamos a Agurain. Son las 11 de la mañana y una negra nube ha cumplido su amenaza y nos ha enviado su, para otras gentes, preciado regalo. Poquita cosa, empero. Porque, entre que paramos para tomarnos el obligado café de bar y degustar alguna galleta integral, hemos reiniciado la marcha casi sin mojarnos.

Cabalgamos hacia la luz por la antigua N-1, ahora reconvertida en ruta interior, para deleite de ciclistas en general. Nos sorprende el gran crecimiento que ha sufrido en estos últimos años la localidad de Dulantzi. Tal es así que dispone ya de una pequeña circunvalación. Pero hoy no la vamos a utilizar porque estamos haciendo más bien turismo en bicicleta que cicloturismo (palabra adulterada). Si alguien no ve la diferencia, no dude en consultarnos. A la salida, tomamos un cruce hacia Añua. El asfalto empeora aunque se transita cómodamente, pudiendo esquivar los baches por la escasez extrema de tráfico.

De pronto, se acabó la "llanada alavesa". A la salida de ste pequeño pueblo, subimos ya un repecho considerable y un poquito después no encontramos con la A-132: nos hemos topado con "la civilización". Estamos iniciando la subida de Azazeta y la mañana ha mejorado ostensiblemente. Nos acaricia el solo y nos abruman los coches que pasan junto a nosotros. Al cabo de un rato nos vemos ya descendiendo hacia el pueblo que da nombre al citado puerto. Hoy no pararems en la espléndida fuente de tres chorros que tenemos a la derecha. En otra coyuntura esta actitud sería imposible.

Izkiz

Izkiz

Llegamos a Maeztu y decidimo infiltrarnos en el corazón del parque natural de Izki. Tomamos el cruce a la derecha, y por la carretera A.4124 llegamos hasta Korres, tras superar una cota de 3 kms. Su majestuoso santuario junto a la montaña y su situación, convierten a este entorno en un lugar de recomendable visita. Un poco más adelante un pequeño cañón, atravesado por un riachuelo que se abre hacia la derecha a un pequeño valle cuyo inicio ha sido bien aprovechado para instalar una zona recreativa. Aquí, los amantes del campo disponen de un emplazamiento idóneo. Tranquilidad y buenos alimentos. No sobra comentar que una corta parada es obligatoria, aprovechando el momento para alimentarnos un poco y, afortunadamente, continuar disfrutando de la falta de moscones a motor. Toda la calzaa para nosotros, pero sin bajar la guardia.

Seguimos hacia Bernedo para luego dirigirnos a Lagrán de ahí hasta Urizaharra, un tramo este quelos pedaleros determinan como "pestoso", con la desventaja que supone transitar en hora punta solar. El precio que nos cobramos por el sobreesfuerzo es inevitable. En el único bar abierto de Urizaharra, nos tomamos dos Pepsis cada uno. Por aquello de no estar bebiendo siempre agua. Y de acompañamiento también un par: de pintxos de tortilla, en este caso. La parada para el avituallamiento ha sido trascendental. Son las 2 de la tarde y la ruta que nos falta tampoco es sencilla. Nos han tentado con una paella y sin embargo hemos resistido. Aunque a decir verdad, la sugerencia ha surgido después de habernos zampado ya nuestras raciones citadas.

Peñacerrada

Peñacerrada

Ponemos rumbo al norte, hacia Vitoria-Gasteiz. Una ruta que tampoco es sencila. Un sube/baja que se repite hasta el pie del puerto Vitoria. Una corta tregua en la fuente para iniciar nuestro asalto a esta colina cuyo descenso nos sumerge en la ciudad al poco rato.

Torcemos a la derecha en la zona de Aretxabaleta. Por la periferia nos evitamos muchos semáforos, y así llegamos a conocer el campo de fútbol del Aurrera, para salir de nuevo a una carretera que nos es familiar, entre la capital y Lizarra. Al lelgar al cruce de Elgorriaga giramos hacia Arkaute y de allí a la izquierda para dirigirnos al polígono industrial de Betoño, en el portal de Bergara. Por Medibil y Arroiabe sólo nos resta remontar la presa del Zadorra y circundar la parte occidental del embalse de Uribarri-Ganboa para cerrar el círculo y regresar a Landa. Hemos disfrutado de una excursión estupenda completando 144 kms.

Pero no puede falta el remate final en forma de recompensa. Nos hemos merecido un helado de cucurucho y la "furgo" que los vende está a escasos cien mentros. Uno de gran bala (doble) de fresa y el otro de vainilla. On egin deizuela!

 
El Interior de Gipuzkoa
Autor: Roberto Cuesta

Estamos ya en Agosto, periodo vacacional, y acude menos gente al lugar de cita habitual de todos los festivos . Podría ser motivo para la desilusión y volver al hogar, o dar una paseo corto y suave, perdido ya el aliciente de pedalear en compañía pero hay otra alternativa. ¡La aventura!

Hace ya algunos años, revisando el itinerario de la vuelta a Gipuzkoa de aficionados, me quedé con un nombre desconocido: alto de Atagoiti. Desde entonces me ha reconcomido la curiosidad hasta hoy. He de llegar hasta Mirandaola y luego encaminarme hacia Gabiria (tampoco conozco Gabiria). ¡Ya tengo todos los alicientes necesarios para encaminar mis pedaladas hacia allí!

Gabiria

Gabiria

Los primeros kilómetros son ya clásicos para los cicloturistas del duranguesado. Abadiño, Elorrio, alto de Kanpazar y Arrasate. Luego, siguiendo el curso del Deba hasta el cruce de San Prudencio para girar a la derecha a Oñati. El día es nublado, fresco pero no frío y sin aire. Ideal para pedalear a gusto. La subida de Udana es ideal por suave pendiente aunque conviene reservarse un poco, si no, se puede hacer larga Una vez coronado comienza un corto descenso por Telleriarte hasta la clásica ferrería de Mirandaola, actualmente totalmente reforma y apta para la visita de chicos y grandes.

Aquí llega el cruce a la derecha dirección Zerain que nos llevaría hacia el alto de Aztiria pero nosotros, hemos de girar seguidamente hacia la izquierda, siguiendo un letrero que indica Ormaiztegi. El tren, coloso, ruge a nuestro lado. Se trata de la vía Madrid - Irún; si, por aquí pasa tras atravesar la sierra de Aizkorri por sus incontables túneles. La carretera, perfectamente asfaltada, estrecha y absolutamente desierta. La pendiente suave, muy llevadera, dentro de un impresionante bosque.

Tras unos 5-6 kilómetros llegamos al punto más alto, no indicado, donde comienza a descender de nuevo hasta un cruce de caminos. A la derecha Ormaiztegi, a la izquierda Gabiria. Nosotros vamos hacia allí y tenemos que volver a ascender. Hasta ahora, sólo nos hemos cruzado con algún que otro cicloturista y algún paseante: coches cero. La subida final se agarra un poquito pero como nos vemíamos reservando para afrontar los desconocido, llegamos al pueblo sin problemas.

Una vez en el alto, en la plaza del municipio nos avituallamos. La panorámica: impresionante. Al fondo el Txindoki, mas una serie de incontable picos. Estamos en una fantástica atalaya. Continuamos en el mismo sentido por la carretera que nos ha traído para baja a Ezkio, cuna de los Autobuses Irizar, donde afrontamos el regreso por la carretera hacia Zumarraga ya más en desuso debido al nuevo corredor Durango-Beasain. El que conozca esta zona ya saber lo pestoso que puede resultar , a estas alturas, el repecho de Eizaga: kilometro y medio de subida al pueblo de Zumarraga.

Volvemos a lo ya conocido. Deskarga (por el lado más suave), bajada vertiginosa a Anzuola, Bergara y vuelta al curso del río Deba. Sólo (es un decir puesto que pueden ser 35-40 kms) no queda Osintxu, Soraluze, Maltzaga, Eibar, Ermua y el alto de Areitio, que siempre nos espera ahí, para darnos la puntilla a nuestro regreso a casa; cuando más tocados vamos.

Nos hemos divertido y hemos descubierto un nuevo y precioso rincón de la Gipuzko profunda.

 

La Clásica de Agosto
Autor: Agustín Ruiz Larringan

Levamos ya varios años en los que nos subimos al carro de la oportunidad y no dejamos pasar la ocasión de disfrutar de una interesante jornada de cicloturismo. La oportunidad viene dada por la fecha de celebración de la Clasica San Sebastián - San Sebastián, para ciclistas profesionales masculinos, que se celebra anualmente por estas fechas.

Podríamos bautizar esta marcha cicloturista como nuestra parnticular clásica Hodarribia - Alto de Jaizkibel, o para ser más exactos, Hondarribia - Hondarribia, por aquello de que "todo lo que sube, baja". Unos 150 kms. de recorrido que realizamos en 6 horas y media aproximadamente.

Salimos de Hondarribia, pasando por delante de su aeropuerto (o también el de San Sebastián) como dicen por la ciudad de la Concha, y tomamos rápidamente la N-1 para, en muy pocos kilómetros, desviarnos hacia el alto de Gurutze y bajar a Oiartzun, un primer repecho, que dicho sea de paso, no pilla un poco fríos y se nos ha convertido en una "tachuela" indigesta.

Luego viene otro par de subidas cortas hacia Astigarraga para llegar a la entrada de Hernani y ahí tomar la carretera GI-3410 que nos conducirá hasta Pagoaga, convirtiéndose poco después en la NA-4150, donde se inicia una subida de cinco kilómetros aproximadamente que nos llevará hasta el cruce de Arano, donde comienza el descenso. Hace rato que hemos entrado en un terreno montañoso y de generosa vegetación, alejada ya de nucleos metropolitanos contaminados y contaminantes.

Ezkurra

Ezkurra

El río Urumea flirtea con nuestra ruta durante un buen rato, incluso hasta después de superar el oásis urbano que supone Goizueta, aunque nada que ver con lo visto en los primeros kilómetros.

Inicamos así la larga e irregular subida al alto de Usategieta, camino de Ezkurra y dentro de territorio navarro. Nos hemos cruzado con cuatro coches en total y sólo un par de ellos no han adelantado por detrás. Una gozada. Coronamos el puerto. Ya es tiempo de avituallamiento. Una pequeña parada para tomar un respiro y buscar en nuestros bolsillos alguna barrita energética o un plátano.

Tomamos a la derecha el pronunciado descenso a Leitza, cuna de un ilustre "harrijasotzaile" euskaldun. De ahí hacia el alto de Urto y luego a San Antón. Por este lado son dos pequeñas rampas fácilmente superables que en algunos instantes nos dejan contemplar el trazado de la autovía del Leizaran.

Después, una larga bajada en la GI-2130 por Berastegi y Elduayen nos lleva a Tolosa. Paramos a reponer agua en la fuente pública de Billabona pues el calor aprieta ya y es necesario rellenar nuestros bidones. Pequeños contratiempos para encontrar la buena ruta hacia Andoain y atravesar la localidad hacia Urnieta. La señalización no está lo suficientemente clara para un cicloturista foráneo. La solución es preguntar y así lo hicimos.

Encaramos pues la parte final del recorrido. Es una repetición de los primeros compases de esta mañana, pero a la inversa. Hemos contado hasta cuatro duros repechos desde Urnieta, pasando por Hernani, Astigarraga y Oiartzun para descender por Gurutze al encuentro de la N-1 de nuevo. Y de ahí a Hondarribia, un pequeño respiro, con las piernas "cascadas", para afrontar las rampas del coloso final: Jaizkibel nos espera a las 15,30 horas con una suave brisa marina que sin duda agradecemos.

Arriba, por la pancarta de montaña pasó el grupo puntero del pelotón internacional con Valverde, Rebelli, Samuel Sánchez, etc. Pero no lo hizo el flamante vencedor del Tour 2008. ¡Una lástima!

Dorleta
  • Fecha: Mayo
  • Tiempo: 3 Horas y media
  • Kms: 70
  • Dificultad: *** (sobre 5)
  • Recorrido: Iurreta - Elorrio - Kanpazar - Arrasate - Eskoriatza - Leintz Gatzaga - Dorletako Santutegia - Leintz Gatzaga - Eskoriatza-Arrasate - Kanpazar - Elorrio - Iurreta.

No me sorprendo mucho cuando encuentro socios que me comentan no haber estado nunca en el Santuario de Dorleta. De hecho, únicamente se han detenido alguna vez en el alto de Arlaban para contemplar la imagen siempre bien arropada por flores, de esta Virgen, patrona de los ciclistas. He de confesar que a mí también me pasa lo mismo y que únicamente llegué a las mismas puertas del Santuario gracias a que se organizó una marcha cicloturista en un par de ocasiones. Pero antes de continuar con la crónica, hagamos un mínimo de historia.

Virgen de Dorleta

Dorletako Ama

Sucedió durante el papado de S.S. Juan XXIII, que un grupo de cicloturistas de nuestro país decidió elegir una patrona de los ciclistas y pensaron en Ntra. Sra. de Dorleta. Así que, se pusieron manos a la obra y 3 cicloturistas viajaron hasta Roma. Descubriréis más detalles en www.leintzgatzaga.com , porque de lo que aquí se trata es de realizar una excursión. Después de haber completado un recorrido “selectivo” el sábado, muchas veces apetece rodar más suave y hacer menos kilómetros el día siguiente. Digamos que este domingo de Mayo así lo hemos decidido y aprovechando el día tan soleado vamos a disfrutar de otra manera. Salimos de nuestro punto habitual en la calle Askondo y tomamos la N-634 hasta Matiena. Luego seguimos por la N-636 atravesando Abadiño y Elorrio. De inmediato afrontamos el suave puerto de Kanpazar. La grupeta se ha disgregado muy poquito y habrá que esperar lo mínimo en el alto. Apenas hemos sudado. Es un día atípico y hay quien hasta propone tomarnos un café en el bar-restaurante que tenemos a la izquierda. Pero el sentido común nos dice que es demasiado “cacao” meterrnos todos a una y alborotar “el gallinero”. Quizás algún día que sólo vengamos dos, que se dice son un par, porque en este caso somos más y dícese que son multitud. Arrancamos cuesta abajo por la carretera antigua y llegamos a Arrasate. Giramos a la derecha para salir de la localidad buscando la GI-627 que nos conduce a Aretxabaleta y Eskoriatza. A la salida de éste último pueblo nos encontramos con una rotonda que nos ofrece continuar por la misma carretera hacia el alto de Arlabán o girar a la derecha por una ruta secundaria, aunque muy transitada los fines de semana, que nos lleva a Leintz Gatzaga.

Gatzaga

Leintz-Gatzaga

Teniendo en cuenta que hoy nos hemos tomado la jornada con una cierta filosofía, alguno quizás pensaba que ibamos a llegar a nuestro destino sin despeinarnos. Pues, a pesar de llevar nuestros respectivos cascos, va a resultar que no. El último kilómetro para alcanzar este pequeño pueblo es de una dureza singular. ¡ Y menos mal que no tenemos que continuar hacia la derecha! Luego del sofoco, quedan un par de toboganes y una subida corta, de pendiente asequible y con la ruta escoltada de numerosos árboles. Hemos llegado a las mismas puertas del templo, en su día hospedería del Camino de Santiago. Si tenemos la suerte de coincidir con la hora de la misa, tendremos la posibilidad de visitar su interior y contemplar la imagen de la Virgen de Dorleta. De cualquier manera, es un lugar idóneo para dejar la bici en un rincón y echar un buen trago de agua, siempre acompañado de algo sólido. Ha sido hora y media de ruta y el cuerpo nos pide combustible. El camino de regreso será más placentero: por haber alcanzado nuestro objetivo y porque el trazado resulta más asequible.

 

Bizkai-Bici (4)
  • Fecha de Realización: Mayo
  • Tiempo estimado: 3 horas y media
  • Kms: 102 Kms
  • Dificultad: **** (sobre 5)
  • Recorrido: Berriz - Miota - Elorrio - Elgeta - Kanpazar - Elorrio - Apatamonasterio -Axpe - Santiago - Apatamonasterio - Abadiño - Matiena - Iurreta - Mañaria - Urkiola - Otxandio - Zumeltza - Dima - Igorre - Lemoa - Amorebieta - Iurreta - Lebario - Velódromo de Berriz

Durante los años 80 y primeros de los 90, un ciclista de nuestra comarca mantuvo en vilo a la afición durante muchas jornadas de competición. “El junco de Berriz”, como cariñosamente se le describió, dejó huella y su influencia se notó en todo el país. El incombustible Marino Lejarreta aumentó el número de seguidores y contribuyó también al incremento de practicantes del deporte del pedal. En su pequeña localidad siempre hubo un destacado grupo alrededor de su hermano Ismael, que organizaba el club.

Marino Lejarreta

Marino Lejarreta

La mayoría de los socios eran y siguen siendo “carreristas”, amigos de recorridos duros para emular a su ídolo. Así que, para hacer honor a tan destacado personaje, hemos preparado un itinerario en el que nuestro apreciado protagonista se desenvolvería como pez en el agua. La situación de Berriz invita siempre a iniciar una marcha cuesta abajo. Así que, llegamos al cruce con la N-634 y cruzando la carretera ascendemos la accesible cota de Miota, lo que nos permite entrar en calor rápidamente. Cinco curvas muy cerradas para atravesar Elorrio y luego una larga recta hacia el este para enfilar la escalada a Elgeta que comienza de manera brusca con un primer tramo de desnivel medio del 10%, aunque a decir verdad, lo que viene posteriormente tampoco es mucho más suave. Cuatro duros kilómetros de subida continua para después de dos toboganes, entrando ya en Gipuzkoa, se alcance el pueblo de Elgeta. De ahí, por la derecha, tomamos hacia Kanpazar por el alto de Asentzio. Al rebasar el cruce de Angiozar, nos topamos a la derecha con una fuente que incita a detenerse unos instantes porque está muy a mano, casi pegada al asfalto. Pronto volvemos a entrar en Bizkaia para descender Kanpazar por su vertiente norte y luego evitar atravesar de nuevo la villa de Elorrio tomando la variante.

Ya nos hemos reagrupado otra vez y circulamos en camarilla para disfrutar juntos de un paraje tan recomendable como el Valle de Atxondo. Así que, llegados a Apatamonasterio tomamos el cruce a la izquierda para dirigirnos a Axpe, minúsculo enclave situado en lo alto de un duro repecho tras 1.500 metros. Tampoco faltan fuentes en esta zona. Basta con fijarse un poquito, además de admirar la incomparable estampa que nos ofrece el conjunto de promontorios y peñas de este rincón. Completamos un pequeño circuito y volvemos a Apatamonasterio para retomar la N-636, atravesar Abadiño y acercarnos enseguida a Iurreta por la N-634. Este puede ser el momento idóneo y el lugar adecuado para avituallarnos ante el inminente gran reto que supone la subida a Urkiola. Ahora ya estamos en Mañaria y, si necesitamos proveernos de agua, la tenemos muy a mano en el centro del pueblo y al borde de la carretera. Nos aligeramos de ropa un poquito si es necesario. “El calero”, Garaitorre, “Txakurzulo”, son las tres principales referencias de este pequeño gigante con una pendiente media que supera el 9% y cuyo nombre hemos mencionado un poco más arriba. Son 5,6 kms. de esfuerzo. Por cierto, estamos atravesando un Parque Natural y es frecuente contemplar considerables grupos de senderistas o “mendigoizales” que vienen a disfrutar de la jornada de una manera un poco diferente a la nuestra. Nos hemos dispersado, pero nos esperamos en la cima. Ahí está el cartel que indica que nos hallamos a 700 metros de altitud.

Santurario Urkiola

Santuario de Urkiola

 

Se suda lo suyo y tal vez tengamos que abrigarnos para descender hacia Otxandio. Antes de entrar en el pueblo hay que tomar por la derecha para emprender una ruta más tranquila y llegar a Zumeltza, en cuyo enclave tenemos un aérea recreativa que atrae a bastante gente si “Lorenzo” se porta bien. Por aquí, disfrutamos de un largo y suave descenso hasta llegar a Dima para, posteriormente, en Igorre, tomar la N-240 hasta Lemoa y de ahí a Amorebieta. Probablemente, Marino y sus más allegados estarán acercándose ya a su pueblo natal. A nosotros nos quedan unos quince kilómetros aún. Se diría que son llanos, pero hemos guardado para el final una pequeña sorpresa que nos impone un último impulso: El largo repecho de Otsaitaburu, para alcanzar el velódromo de Bérriz supera el 10% de desnivel. Creo que en este punto, “El Junco de Bérriz” se habrá despegado definitivamente de todos sus “rivales”.

 

En Bretaña

Cumplidos mis objetivos principales de la temporada (Le Tour de Flandes y Baiona-Luchon), este año descartamos la participación en la marcha Larra-Larrau pero había comentado con la cuadrilla la posibilidad de volver a los Pirineos para conocer nuevos puertos entre Luchon y Perpignan. Finalmente, de otro lado, me insinuaron una posibilidad de conocer Bretaña y “los 3 días de Plouay” y lo cierto es que no le hice ascos a la idea. ¡Ya está bien de subir puertos! Después de darle vueltas a la mejor manera de desplazamiento, opté por elegir el mejor “mixto” (tren+coche). El plan incluía un día de viaje de ida, otro de regreso y en medio dos días de buen ciclismo. Al final resultó un período más bien corto pero, como se definiría en otro ámbito, se podría plantear como una experiencia piloto.

Dinan

Puerto de Dinan

Viajamos hasta Poitiers en TGV y recogimos un Ford Focus alquilado para desplazarnos al centro del país bretón. Los protagonistas esta vez, Txintxu y Agus. Nos alojamos en el agroturismo LaLanno de Cléguérec, una casa perdida entre maizales y donde “el silencio se oye”. La familia de Fred, matrimonio y dos hijos (además del perro Críquet y el gatito Cacahouet) nos brindaron un trato exquisito y la estancia fue del todo agradable. Lástima que quien escribe estas líneas, afectado de una fuerte lumbalgia, incluso antes de partir, no pudiera disfrutar lo deseado. A pesar de todo, y ya que habíamos transportado las bicis, me atreví a montar y relizamos una excursión hasta Plouay para una primera toma de contacto con la fiesta del ciclismo que habían preparado para el largo fin de semana. Realizamos 80 kms. El programa incluía marchas cicloturista, ciclodeportiva y a pie para el viernes 31 de agosto, carreras de élite/sub-23 y de féminas el sábado 1 de septiembre y, por fin, la prueba de profesionales élite-UCI, el domingo día 2, que nosotros no veríamos porque tendríamos que regresar a casa. En esta primera jornada, decidí no participar por razones obvias y Txintxu prefirió quedarse conmigo. Es una asignatura pendiente para una próxima incursión a este país. Más de mil ciclistas concurrieron en el evento y podemos asegurar que una gran parte de ellos eran de una edad bien avanzada. Dicen las buenas lenguas de por aquí que cuando la gente se jubila, el regalo suele ser una bicicleta. ¡Qué buena idea! Las carreteras no están muy transitadas y es una gozada pedalear por estos parajes que, a decir verdad, tiene sus repechos y sus dificultades a superar.

Gouarec

Gouarec

Por la tarde visitamos el Lago de Guérlédan y los pueblos anejos, con el canal de Rennes-Brest que discurre por sus aledaños. Una zona bien preparada para acoger a los turistas. El sábado por la mañana, nos desplazamos en coche a Dinan, una preciosa localidad costera que conserva casi toda su arquitectura medieval. ¡De peli de piratas, en serio! Físicamente, lo pasé muy mal y finalmente decidí pedir algún producto para la lumbalgia en una farmacia. Luego de cumplir con nuestra cita durante hora y media, “el programa” nos trasladaba de nuevo a Plouay para presenciar la prueba internacional femenina, valedera para la Copa del Mundo. Antes de la carrera, en el parking de los equipos, nos encontramos con algunas caras conocidas con las que estuvimos charlando un rato. Después comimos un “bocata” en uno de los txiringuitos del circuito y nos quedamos cerca de la meta para ver las 6 vueltas que las ciclistas tenían que realizar. La competición resultó ser bastante movida e interesante. Ganó Noemí Cantele en solitario. Regresamos a nuestro alojamiento, donde la familia de Fred nos había preparado una opípara cena de despedida, todo a base de productos bretones. Comentaron que por aquellos parajes desayunan poco, comen regular y cenan muy fuerte. El adiós tras el desayuno alimentó la esperanza de poder volver y disfrutar mejor, durante más días. Dejamos el coche en Poitiers y de nuevo cogimos el TGV para volver hasta Hendaia.

 

Le ReTOUR a Flandes: No Sin Mi Bici
Autor: Agustín Ruiz Larringan. 12.04.2007

Me prometí volver y lo intenté en 2005 pero una inoportuna tendinitis en la rodilla a mediados de Marzo, me privó de mi sueño. Ha tenido que ser 2007 con la Semana Santa como mejor excusa para viajar. De hecho, reservé el billete a primeros de Enero con la idea de que fuera como fuese me iba y luego ya veríamos el plan in situ. El invierno ha sido benigno y he tenido la suerte de poder prepararme. No tan bien como hubiese deseado pero al fin y al cabo lo suficiente. La Ronde Van Vlaanderen de cicloturistas el sábado 7 de Abril iba a poderme contar entre sus participantes por segunda vez. Pero el plan incluía este año, visitar la prueba femenina del día siguiente y también la masculina. Además, poder conocer la ciudad de Gante y hacer más salidas en bicicleta. Viajé en avión el miércoles 4 de Abril con Txintxu como asistente y Mª Luisa para ver a su hija Eneritz Iturriaga.

Flandes07

Marisa y Agus

A la llegada al aeropuerto de Bruselas alquilamos un Golf y montamos nuestro centro de operaciones en Brujas. El jueves día 5, mientras Mª Luisa visitaba la ciudad, me fui con Txintxu a dar una vuelta en bici. En el hotel nos aconsejaron algunas rutas. Esta primera vez tomamos el canal del norte, con su bidegorri de lujo por toda la ribera. Llegamos a Damme, que acoje a sus visitantes con un típico molino de viento. Seguimos hacia arriba y atravesamos la frontera con Holanda para llegar hasta Sluis y luego a orillas del Mar del Norte, la ciudad costera de Knokke Heist. Con el tiempo tan primaveral la gente se animó y el paseo de la playa estaba a rebosar. Regresamos nuevamente a Brujas por Damme, totalizando 75 kms. en 3 horas y 39 minutos: una delicia para los sentidos.

En los Canales

En los Canales

El plan para Viernes Santo en la Baskonia del Sur, jornada laboral en Vlaanderen no difería mucho del que habíamos llevado a cabo el día anterior. Mª Luisa se fue a comprar unos regalos para la familia y de paso nos consiguió algo de fruta . Con otro día precioso de sol, tomamos la ruta hacia Oostende por Jabbeke y Gistel hasta Leffinge. Nos dimos la vuelta y retornamos a Brugge por el canal de GentOostende, pasando por Varsenare. Ni que decir tiene que en estas salidas matinales no olvidábamos llevar un mapa. Varias veces tuvimos que recurrir a él y a los lugareños, quienes demostraron ser muy corteses. Completamos 68 kms. en tres horas y ocho minutos. Pedaleábamos tranquilamente, observando en ocasiones el desplazamiento de los vapores por el canal. De regreso, incluso tuvimos que aguardar la apertura de un puente a la entrada de la ciudad. Giratorios o elevatorios, la espera atrae la atención del visitante por verlos moverse y a buen seguro ayuda a forjar el carácter tranquilo de los flamencos. La bicicleta aquí es un símbolo de bienestar. Se le respeta incluso más que al peatón. El comportamiento de los conductores es todo lo que no se puede esperar de nuestra querida Euskal Herria. Nos queda mucho que aprender en este sentido. A pesar de ser un país europeo, no existe sensación de stress y su comportamiento lo demuestra. Hubo un detalle que en mi primer viaje de 2003 me pasó desapercibido pero que llamó mi atención. Para que, quien lea estas líneas se percate de las diferencias: en Flandes, todos los vehículos se detienen ante un semáforo en ámbar. Aquí, por contra, aceleramos para que no nos pille en rojo. Otra de las cuestiones destacables es que, en Brugge por ejemplo, tienen calles en las que aún siendo de sentido único, está permitido circular a las bicicletas en sentido contrario y es muy habitual encontrarte de frente con ciclistas urbanos. Las aceras a ras de calzada, son compartidas por viandantes y ciclos con el mayor de los respetos imaginable. Por la tarde acudimos a La Capilla de Grammont, en la cima del “muro” a quien presta su nombre, con su zona de recreo, y los monolitos erigidos a la mayor gloria de aficionados (todo un detalle) y de las figuras locales. Las fotos que acompañan esta crónica dan muestra de ello. Nos dio tiempo de tomarnos una buena cerveza de abadía, como la conocida Leffe. Tuvimos que realizar una visita obligada a Ninove para recoger la documentación de la marcha cicloturista: la placa numerada, la tarjeta de controles de paso, etc. Muy buen ambiente y algunas caras conocidas de Durangaldea. En cambio no coincidimos con ningún guipuzcoano.

Damme

Mi co-equipier Txintxu

De regreso a Brugge, mi cena de víspera exigía incluir un plato de pasta en el menú. La mañana del sábado prometía una jornada de luz y color semejante a las vividas anteriormente. Sonó el despertador a las 6,15 para vestirme, desayunar y presentarme en la Market a las 7 en punto. Todo marchaba según lo previsto, pero al llegar a la plaza mi sorpresa fue mayúscula: cientos de cicloturistas ya esperaban en cola para sellar el control de salida. Mi gozo en un pozo. Salí a las 7,30 y para mí ello suponía haber perdido media hora, de marcha o de sueño, según se mire. En esta ocasión no sucedió como en mi primera participación. El recorrido había variado pero además, la “politie” nos controló en todo momento y nos hizo circular siempre por los carrilesbici existentes hasta llegar la zona de los “muros”. Fueron 18 los que tuvimos que remontar, comenzando cerca de Oudenarde. Tres repechos menos que en 2003, pero hubo otro factor que los compensó con creces: el viento. Surgió a medida que avanzaba el día y además de ser poco favorable, nos trajo unos nubarrones negros que cubrieron el cielo amenazando lluvia. Lo peor que podía suceder. Admito a Eolo porque en otras ocasiones en lugar de enemigo es aliado, pero el agua no, en este trazado en el que las caídas sobre el pavés suceden al menor descuido. Algo debíamos tener a favor y resultó ser la diosa Fortuna. Los peores tramos empedrados para mi condición física resultan ser aquellos que discurren por terrenos llanos. Recuerdo haber atravesado un par de ellos de dos o tres kilómetros que fueron una tortura. Gente muy potente pasaba a mi lado como auténticos kamikazes y estos trozos se convirtieron pronto en verdaderos vertederos de bidones, portabidones y algunas cámaras y cubiertas de las ruedas. Los carreristas se detenían únicamente en los avituallamientos por obligación y me parece que en el resto del recorrido ni para orinar.

Decenas de espectadores (supongo que familiares de participantes en su mayoría) se acercaban a las cunetas de los puntos calientes del día para vernos pasar. Dando por sentado que esta marcha exige una aptitud física adecuada, fue entre los kilómetros 150 y 225 cuando se puso a prueba nuestra condición psicológica porque el último control nos dejaba a casi todos escasos de provisiones. Un italiano se dirigió a mí en inglés, para preguntarme si quedaba mucho para llegar al avituallamiento en cuestión, y pensando que estaría cercano al km. 205 le comenté que nos faltarían tan solo unos 5 kms. Después, seguramente se arrepintió de no haberme cogido el bidón que le ofrecí con el pequeño resto de agua que disponía. Se retrasó y no volví a verle. Cubrimos la distancia precisa y apareció por fin un miembro de la organización que nos detuvo para reponer nuestros depósitos. Lo mejor estaba por venir. El lugar de leyenda por el que se conoce mayormente esta prueba. El Kapelmuur probó de nuevo nuestras exiguas fuerzas en el km. 240, pero una vez superado, con el apoyo de varias decenas de animadores al borde de los adoquines, la distancia hasta la llegada se cubría fácil, a base de ilusión, a pesar del último escollo que supone el tramo empedrado del Bosberg con su 8% de desnivel. A las 17,45 horas entraba por la puerta del Instituto de Ninove en uno de tantos grupitos que se formaron durante toda la travesía por las tierras de Flandes.

Experiencia satisfactoria, pero demasiada aglomeración de gente como para disfrutar del momento. Txintxu aguardaba puntualmente, así que nos fuimos al coche, recogimos los bártulos, y…carretera y manta hasta Brugge. Cambiamos de restaurante para cenar, pero lo que no varió fue el menú: de nuevo pasta. Y de postre, una buena copa de helado y frutas. El domingo 8 cumplimos con el programa previsto. La plaza rebosaba de gente a las 9 de la mañana. Era importante coger sitio para contemplar a los ídolos. Mª. Luisa, Txintxu y quien esto escribe, arrancamos hacia Oudenardee para tomar contacto con la prueba femenina. Visitamos a los equipos, charlamos con los directores, les invitamos a la “IurretaEmakumeen Bira” y animamos a las corredoras. En especial a Eneritz, que participaba por primera vez en esta carrera y lo cierto es que la suerte no le acompañó. Pasamos la jornada en la carretera, esperando primero a ellas y luego en Ninove, la llegada de los hombres. El expléndido día abarrotó de gente las calles de esta ciudad. Ganaron Nicole Cooke y Alessandro Ballan respectivamente. Las caminatas que nos dimos tampoco fueron moco de pavo, y el “menda”, con los 250 kms. del día anterior a cuestas y además teniendo que conducir. Terminé cansado. Deseaba llegar al hotel para descansar bien y no tener que madrugar el lunes. Pero antes, teníamos que llevar a Mª Luisa al aeropuerto de Bruselas para que volviera a casa.

Ronde van Laanderen

"La de los prefesionales"

El lunes 9 era fiesta también en ese país y nos tomamos la cosa con calma. No madrugar y pasear en bici fueron las consignas. En definitiva relajarnos y soltar las piernas. Sobre todo las mías. Recorrimos el Canal de GentOostende hasta Bredene, regresando por De Haan y Wenduine, zonas muy turísticas y repletas de personas que aprovechaban el largo fin de semana festivo. 49 kms. en 2 horas y 16 minutos. Lo suficiente. Comer ligeramente, unos “croquemonsieur” con un poco de ensalada, y viajar un rato con el Golf hasta Gent (Gante) para visitar esta histórica y bellísima ciudad. Pasamos una tarde entretenida. De regreso a Brugge, cena, pequeño paseo hasta la plaza de la estación de autobuses, y el irresistible capuccino de la brasserie de la esquina. Nos lo merecíamos. Llegó el día de despedirnos. El martes 10 habíamos programado la mañana para ir de tiendas. Entre otras cosas, Txintxu se compró un bañador rojo, muy juvenil por cierto, y yo me dediqué a gastarme los euros en chocolate, ¡qué vicio! Por la tarde, viaje a Bruselas, devolver el coche y vuelo de regreso a Bilbao de la Baskonia marítima. Cuando, a las 20:55 horas la rodadura del avión perdía contacto con la pista , me volví hacia Txintxu y le comenté escuetamente: Antes de que la muerte acuda a visitarme, espero volver más pronto que tarde a lo que el añadió rápidamentey yo también.

 

 

Bizkai-Bici (3)
Autor: Agustín Ruiz Larringan
  • Fecha de Realización: Finales de Abril
  • Tiempo estimado: 3 horas
  • Kms: 64 Kms
  • Dificultad: **** (sobre 5)
  • Recorrido: Iurreta - Arriandi - Muniketa - Zugastieta - Ajuria - Urrutxua - Balcón de Bizkaia - Arbazegi - Gontzegarai - Bolibar - Iruzubieta - Trabaku Zarra - Komentu - Gerediaga - Garai - Duña Gane - Goiuria - Iurreta.

Hay en Iurreta un ciruelo que, cuando llegan las Navidades, luce todos los años con bombillas de los más variopintos colores. Fue plantado en su día por uno de los grandes aficionados al ciclismo en esta localidad y a su vera, se congregan los socios y amigos de nuestro club cicloturista. Es un sábado cualquiera de Abril, el día más oportuno para encontrar un bonito pelotón de txirrindularis con sus maillots rojinegros y blancos. Hemos elegido una ruta que forma parte del recorrido de nuestra marcha federada anual Ahari-Iurreta.

Nada más salir, tomamos el cruce de Arriandi y a los pocos minutos encaramos el puerto de Muniketa. En Oromiño, disponemos de una fuente muy apreciada en el contorno. Una buena oportunidad para quien haya olvidado llenar los bidones antes de montar en bici. Según vamos alcanzando la cima, si volvemos la cabeza para algo más que para ver la distancia que estamos sacando a nuestros "amigos" , observaremos todo el valle de Durangaldea y sus montes cercanos. Veremos perderse al sur la carretera que conduce a Urkiola y más a la izquierda Atxondo. La bajada hasta Zugastieta no es muy cómoda que digamos y su última curva resulta bastante peligrosa además. En cuanto la tomemos, debemos soltar el freno y recurrir a la maneta del cambio. Cuesta arriba otra vez, pasamos por Ajuria y llegamos al cruce de Urretxu, seguimos recto y después de un par de toboganes llega un último tramo de subida dura. Estamos en el Balcón de Bizkaia. La mañana es soleada y la atmósfera está limpia porque ayer llovió un poco. Desde esta atalaya contemplamos la ría de Mundaka y los arenales de Laida, y más allá la isla de Izaro. En el pequeño parking encontramos dos coches de montañeros que se dirigen desde aquí hacia San Cristóbal y el Oiz.

Reiniciando la marcha tras esperar a los compañeros, nos hemos cruzado también con un par de "mendi-bikers". Nada más entrar en Munitibar debemos girar a la derecha, en pleno descenso, y antes de darnos cuenta volvemos a estirar el cuello ascendiendo la cota de Gontzegarai. Podemos echar una mirada ahora a la fisonomía del monte Oiz por su cara norte. En realidad lo estamos circundando. No desmerece para nada la bonita bajada. Dejamos enfrente mismo, pero en otra colina, la colegiata de Ziortza y abajo en el valle, en un abrir y cerrar de ojos, pasamos por el recientemente desanexionado Bolibar. En el cruce de Iruzubieta existe un bar-restaurante cuyo propietario es aficionado del pedal y prepara unas tortillas de patatas exquisitas. Justo enfrente, bajo dos árboles plataneros tenemos unas mesas a las que podemos sentarnos para degustar tranquilamente este manjar, sin abusar mucho. Porque nada más reponernos y habernos avituallado también de agua, iniciamos poquito a poco el ascenso a Trabaku. Alguien que ha comido doble ración nos sugiere que remontemos por la carretera antigua. Al fin y al cabo tiene un tramo de 800 metros mal asfaltados pero luego el firme está perfecto. No cabe discusión y se decide por mayoría aplastante.

Sin coches, sin estorbos, sólo el perro del caserío en la segunda curva, que ladra a nuestro paso. Aunque por este lado, el desnivel resulta más idóneo, el paquete se ha desmenuzado y encaramos el túnel del nuevo trazado como el rosario de la aurora. La bici cimbrea, llegando a alcanzar los 85 kms./hora en la larga recta de bajada hacia Komentu y tras un pequeño paréntesis, otra vez a tumba abierta para ascender casi con la misma breada hasta Gerediaga, pero no más. Ahora es preciso volver a pedalear de lo lindo y llegar a Garai y luego pasando por San Juan alcanzar el alto de Duña. Unos 2 kilómetros estos últimos que configuran un amplio balcón del Duranguesado; la panorámica es más abierta si cabe, que la que conseguimos al empezar esta excursión. ¿Os acordais? Pues acabamos de bajar a la plaza de San Miguel de Iurreta, pasando por Goiuria. Un buen trago de agua. Nos reagrupamos, realizamos el resumen de la jornada y mañana más y mejor, si se puede. Realizar 64 kms. en tres horas no está nada mal si echamos un vistazo al perfil de la "etapa". No es la Baiona-Luchon, pero tampoco es moco de pavo...¿eh?

 

Bizkai- Bici (Ruta 2)
Autor: Agustín Ruiz Larringan
  • Fecha de realización: Mediados de Abril.
  • Tiempo estimado: 2 horas 55 minutos.
  • Kms. aproximados: 68.
  • Dificultad: *** (Sobre 5).
  • Recorrido: Orduña - Variante - Tertanga - Delika - Artomaña - Vista Alegre - Arbieto - Amurrio - Larrinbe - Bideko - Larrako - Berganza Orozko - Areta - Laudio - Alto de Garate - San Román - Okondo - Zuhatza Arrespalditza - Izoria - Cruce de Maroño - Mendaika - Lendoño de Abajo Alto de las Campas - Urduña.

Esta vez os proponemos uno de los parajes más idílicos de nuestra geografía. Tenemos que reconocer que parte del recorrido corresponde a nuestro herrialde hermano de Araba, pero debido a que hemos fijado el centro de la excursión en la ciudad de Orduña, lo consideraremos como una beneficio colateral.

Sierra Salvada

Sierra Salvada

Nos ponemos en marcha en la misma Plaza de los Fueros, centro neurálgico local. Salimos por el acceso sur hacia el puerto de Orduña. Después de un corto tramo de subida nos desviamos a la izquierda para dirigirnos a Delika y desde ahí hasta Artomaña por una carretera sinuosa, estrecha y quebrada. Estamos en pleno valle de Orduña, flirteando con los lindes del municipio vecino en Araba. Atravesamos prudentemente la ruta que lleva a la Barrerilla y seguimos hasta Arbieto. A unos cientos de metros de su campo de fútbol, retomamos la BI-625, dejando atrás un entramado de caminos comunales bien asfaltados donde nos hemos cruzado con algún que otro tractor. Tomamos dirección a Amurrio y aunque dispone de una variante, preferimos atravesar el pueblo. Es sólo cicloturismo y por eso nos gusta. Accedemos a la carretera que conduce a Gasteiz e iniciamos un corto pero duro repecho para llegar a Larrinbe. Luego un tramo más suave para alcanzar el cruce de Bideko y torcer a la derecha hasta Larrako. Hemos entrado en lo que los pedaleros denominamos zona privilegiada: poquísimo tráfico y vegetación abundante (árboles, matorrales, etc.). Desde el cruce de Berganza, Orozko es un pueblo muy asequible y podemos optar también por atravesar su calle principal, que al finalizar nos ofrece a la izquierda un llamativo escaparate de panes en diversas formas y tamaños. Estamos casi a mitad de recorrido y podría también ser un buen momento para aprovisionarnos de agua o degustar alguna de las hogazas que tenemos al otro lado de la calzada. Con chocolate, nuestro paladar lo agradecería más aún.

Museo de Orozko

Museo de Orozko

Pasamos luego por el barrio de Anunzibai y desde Areta nos dirimos hacia Laudio. En la avenida principal torcemos a la derecha para enfilar hacia el alto de Gárate (La Palanca), que ya desde las afueras de este municipio se nos aparece no muy lejano. Nuestras piernas reclaman mayor ligereza ante la cuesta, que dominan cada vez más despacio. Al borde del arcén, una señal nos advierte sobre un desnivel del 10% El sillín de la bicicleta se toma un respiro, porque nos hemos visto obligados a enseñárselo al compañero de grupeta que persigue nuestra trazada. Ya estamos arriba. Desde el balcón podemos observar casi todo el valle de Aiala, junto al monumento al pastor que han erigido aquí. Habremos completado unos 40 kms. El descenso hasta Okondo, pasando por San Román, es rápido y poco complicado. Siendo cautos a la hora de virar a la izquierda, atravesaremos posteriormente este enclave por la propia carretera que está completamente remachada de bandas de frenado. El asfalto se pega y nuestra cadencia de pedaleo se desvanece de nuevo. Esto tira otra vez hacia arriba poco a poco hasta alcanzar Arrespalditza. Después un par de toboganes para disfrutar y llegamos a un cruce, tomando dirección a Izoria: acabamos de entrar en otra dimensión.

Lendoño de Abajo

Lendoño de abajo

Por Mendaika a Lendoño de Abajo, en un zig-zag constante y exigente. Si resulta que rodamos a primeros de Abril, puede que hasta tengamos la suerte de escuchar el "cu-cu" por primera vez esta primavera. A lo lejos pasta el ganado tranquilamente: ovejas, vacas, cabras, caballos… expresando plenamente un paisaje bucólico. Conviene disfrutar degustando con los cinco sentidos, porque queda muy poquito para terminar la excursión. Hemos reservado el último resuello para remontar el alto de las Campas, justo donde se inicia el cruce que, en otro momento, nos hubiese llevado a Lendoño de Arriba. Pero hoy, ya hemos oxigenado nuestro cuerpo y nuestra mente lo bastante. Nos lanzamos rápidamente hacia Orduña y cuando hayamos frenado lo suficiente, observaremos haber realizado unos 68 kms. No han sido muchos, pero sin duda bien aprovechados.

 

Bizkai- Bici (Ruta 1)
  • Fecha de realización: Mediados de Marzo.
  • Tiempo estimado: 4 horas.
  • Kms. aproximados: 98.
  • Dificultad: *** (Sobre 5).
  • Recorrido: Larrabetzu - Astoreka - Fika - Ibarra - Meñaka - Elordui Mungia - Maruri - Idibin - Barasorda - Armintza - Lemoiz - Andraka Plentzia - Barrika - Sopelana - Butroe - Garai - Lauroeta - Loiu - Derio Zamudio - Lezama - Larrabetzu.

Salimos de Larrabetzu. Hemos puesto una hora adecuada para las fechas que estamos.Las 9,30 de la mañana no está mal. Nada más salir la carretera ya pica hacia arriba hasta el cruce de Astoreka. El descenso es una auténtica gozada, para hacer ese tipo de tonterías que solemos cuando las circunstancias lo permiten (posturas aerodinámicas y tal). Pero las alegrías duran poco y enseguida estamos afrontando el duro repecho de Fika que en los últimos metros tiene una dificultad añadida últimamente: pasos de cebra elevados. Hemos estirado el cuello, y eso que subimos con una multiplicación de 42x25. Otros han usado el 39x22. Unos cuantos golpes de pedal más y nos plantamos en el cruce de Ibarra. De ahí tomamos dirección a Mungia, pero hoy nos apetece visitar el lugar de origen del genuino entrenador de la Real.

Itinerario Bizkai Bici nº1

Recorrido Bizkai-Bici nº1

Subimos a Meñaka por una carretera ancha y bajamos al cruce de la carretera de Bakio por una carretera más estrecha, pero bien asfaltada. Seguimos teniendo poco tráfico. Escalamos el duro repecho de Elordui y descendemos rápidamente a Mungia. Hay que atravesar el pueblo y salir hacia Maruri. Antes de iniciar el ascenso a Andraka torcemos a la derecha hacia Idibin y el vertedero. Hay unos dos kilómetros ascendentes de los que al menos uno de ellos tiene una dureza considerable. Usaremos un 39x23 y quien esté acostumbrado al "molinillo" puede incluso atreverse a utilizar el tercer plato: un 30x20 no está mal. Hay un descenso rápido. Conviene pasar este tramo cuanto antes, sobre todo por el desagradable olor que despide el vertedero, sobrevolado por gaviotas y aves marinas. Llegan después los repechos "gemelos" de Basorda. La vieja y medio construída central nuclear sigue ahí abajo. En el alto están desmanteladas ya las barracas habitadas por uniformes verdes y otras especies. Abajo, en Armintza, unos cuantos amantes del mar y la costa recorren los acantilados en este día tan brillante que estamos disfrutando.

Al paso por Urizar (Lemoiz) dos txikiteros en la puerta del bar nos dan ánimos. Un poco más adelante remontamos Andraka. Los músculos empiezan a notar ya esta jornada rompepiernas. Desde aquí se contempla todo el abanico de Plentzia a donde llegaremos en pocos minutos. Atravesamos el puente y nos dirigimos hacia Eli- zalde de Barrika. Otro muro a remontar para ganarnos una merecida vista del abra de Santurce a la derecha y nuestro próximo destino inmediato de Sopelana a la izquierda. Vamos allá! Si hemos olvidado el avituallamiento en casa, ahora tenemos una buena oportunidad de detenernos unos instantes y probar alguno de los exquisitos pintxos que preparan en la Cafetería Urbaso. Está muy a mano y la tentación puede. Recuperadas un poco las fuerzas, descendemos hacia el Castillo de Butroe.

Castillo Butron

Castillo De Butrón

Lo dejamos a la izquierda y seguimos hacia Mungia de nuevo, pero después de ascender la exigente cuesta de Garai, torcemos hacia la derecha. Nos tomamos un respiro y la carretera nos exige de nuevo "subir piñones" En Lauroeta, junto al frontón, tenemos oportunidad de reponer el agua del bidón.Bajamos a Loiu y ya desde ahí, por Derio, vamos a soltar un poco las piernas para llegar a Larrabetzu sobre las 13,30 horas. Hoy hemos realizado un itinerario a la vez exigente y recreativo.

 

Flandes, El Norte del Infierno
Autor: Agustín Ruiz Larringan

Son cabezonadas las que nos mueven las más de las veces a quienes sentimos pasión por el deporte del pedal. No olvidaba que en mis años de más entusiasmo, y esta virtud va unida indefectiblemente a la juventud, hubo temporadas en las que, si no era adversa del todo la climatología, realizábamos una marcha desde Iurreta o Durango hasta San Sebastián. Rodamos en bicicleta durante todo el año, en unas épocas más que en otras, pero también en invierno y el objetivo bien podía ser acudir a ver el Cross de Lasarte...¡y volver!.

Brujas1

Brujasko Udaletxea

Unos 170 kms. aproximadamente. Salir despuntando el alba y plantarnos en el hipódromo donostiarra sobre las 11,30 de la mañana para poder contemplar, sobre todo, a los grandes: Mamo Wolde, Mariano Haro, Dave Belford ...son los nombres que he retenido en mi mente.

Con los años, uno va perdiendo motivación y necesita marcarse nuevos o diferentes retos para seguir pedaleando con ilusión. Así que, tras las vacaciones de verano de 2002, decidí que el año siguiente sería un año duro pero ilusionante. Decidí prepararme para realizar el Tour de Flandes de cicloturistas, con el mismo recorrido que el oficial para profesionales, es decir 255 kms., que se realizan la víspera, o sea, un sábado. Influyeron dos factores importantes para que pudiera realizar este sueño: El invierno seco que hizo, aunque algunos fines de semana fueron realmente fríos, y el ofrecimiento de Ricardo Gallastegi a acompañarme, haciendo labores de auxiliar. Más no podía pedir. Bueno, sí: que no lloviera el día de la prueba.

Recuerdo que empecé ya en Diciembre a realizar recorridos superiores a 120 kms., aumentando progresivamente las distancias según pasaban las semanas. Algunos días de labor, realizar media hora de rodillo y los fines de semana a tragar millas. Así que en Marzo, completaba rutas de 200 kms. con escasas subidas largas, pero repechos duros y constantes. Afortunadamente en nuestro país no hace falta más que darse una vuelta por la costa. Lo único que no puede practicar fue el paso por el pavés. Hicimos el viaje en coche el jueves día 3 de Abril. Salimos a las 7 de la mañana y llegamos a Brujas a las 7 de la tarde. Una ciudad que nunca mejor dicho, nos embrujó. Al ver tanta bicicleta urbana, Ricardo llegó a comentarme que había nacido en un país equivocado. No era para menos. El frío viento procedente del mar mantenía la temperatura siempre por debajo de los 7 grados, pero aún así, la gente pedaleaba a cualquier hora del día. Para nuestros propósitos dietéticos, encontramos un estupendo restaurante italiano en el que cenábamos casi todos los días. La víspera de la marcha, nos quedamos un rato más en la cama, para descansar del viaje del día anterior y luego salimos a soltar un poco las piernas. Pasamos frío y lo más incómodo de todo fue que llovía ligeramente a ratos.

Brujas2

Il Ristorante

Regresamos al hotel bastante destemplados y lo peor fue la sensación que rondaba por la cabeza. Imaginarse recorrer una larga distancia empleando un buen número de horas, con tramos de pavés resbaladizo y con el cuerpo mojado resultaba una idea poco seductora. ¿Cómo podría explicaros que, con todos mis años de experiencia, aquella noche dormí muy mal? Será algo implícito en mi carácter. Cuando sonó el despertador a las 6 de la mañana, hicimos lo primero que hacemos todos los txirrindularis si el día anterior ha llovido: asomarnos a la ventana para contemplar el "panorama". "La fortuna ayuda a los audaces", pensé para mí mismo. Era una máxima latina que me enseñó José Ramón Castillo, con quien aprendí también otras muchas cosas referentes a este deporte. Preparamos los bártulos y bajamos a desayunar. Concreté algunos datos con mi director, me abrigué bien, y me fui hacia la Plaza Mayor sobre mi máquina. Sobre un escenario con rampas desfilaban uno tras otro los cicloturistas, que como yo, iniciaban la marcha a las 7 de la mañana. Sello en el carnet de ruta y hacia la salida de la ciudad. Teníamos que respetar los semáforos. Se iban formando grupos. Había que elegir el más apropiado para uno, en función de su ritmo de pedaleo. Los primeros 150 kms. eran llanos y resultaba muy aconsejable ir en grupo, bien arropado, dando algún que otro relevo para que nadie se mosquease y, como se suele decir, marchar a velocidad de crucero. Pasamos varios controles antes de afrontar los tramos de pavés. Y finalmente llegaron. En ocasiones eran trozos llanos. Los especialistas "volaban" y yo me rezagaba viéndoles pasar con una sana envidia ya llegarán los repechos y veremos lo que pasa me decía para animarme a mí mismo. Ricar se dejaba ver a ratos y se prestaba a facilitarme lo que necesitase.

Comprendo que no era tarea fácil, sobre todo cuando empezaron a aparecer los adoquines. Este año tuvimos que rematar 21 muros, algunos asfaltados, pero la mayoría empedrados. No olvido los comentarios de algunos compañeros de fatigas cuando observaban que subía los grandes desniveles con el que denominamos tercer plato. La mayoría (flamencos, walones, franceses y holandeses) utilizaban únicamente dos platos. En llano eran unos auténticos portentos: me costaba poder seguirles a rueda, pero en los trozos que se empinaban no se me subían a las barbas. ¿Qué puedo deciros? En los kilómetros iniciales ya me percaté de que me había metido en un buen berenjenal. Estaba un poco acomplejado pues seguramente era uno de los participantes de menor estatura y peso. Ahora pienso en el "grillo" Bettini y me consuelo.

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Pavés

Sin explayarme mucho en cada repecho, puedo comentar que el único muur que consiguió doblegarme fue el temible Koppenberg con su 22% de desnivel. En mi defensa tendré que aducir que puse pie a tierra debido a la caída de dos cicloturistas delante de mí y no pude esquivarlos. Pero sólo fueron veinte metros a pie. Me arrimé a la esquina. Monté de nuevo sujetándome a una valla y arranqué hacia arriba. Sucedía en el km. 183. Recuerdo que tuve un pequeño bache físico sobre hacia las 15 horas y es "un algo" que me sucede más de una vez. Pero, como se dice en términos pugilísticos, me salvó la campana: apareció el último control y avituallamiento de la jornada. Recuperadas las fuerzas quedaba el plato fuerte del día, el famoso Kapelmuur o muro de la Capilla, o también muro de Grammont. Sería en el km. 240 y conseguí superarlo sin incidentes. Quedaba una última tachuela, pero era "pan comido". Luego, carretera llana, bien asfaltada y ancha hasta la llegada. Una gozada para saborear la consecución del objetivo. Llegué a Ninove sobre las 17 horas. Pendiente de mí, Ricar. Nos dimos la mano y me cogió la bici. Sellé en el control y recogí mi diploma y mi obsequio de recuerdo. Luego, una hora de autovía hasta Brujas. Ducha, ligero masaje, un rato de reposo y una merecida cena. Creo que mi compañero había terminado tan fatigado como yo. Hubo más anécdotas que podría contar, pero se alargaría mucho mi crónica. Como detalle más destacado, podría comentar que el día siguiente estuvimos en Kapelmuur viendo a las figuras retorcerse. Antes, a las 8 de la mañana, la Plaza Mayor de Brujas era un hervidero de gente.

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En la Meta con Ricardo

Realmente impresionante. Luego en Grammont todo un espectáculo ante toda una gran afición. Alguna ikurriña asomaba tímidamente entre tanto león de Flandes sobre fondo amarillo. Vinieron los mejores en cabeza y pasó Flecha, pero no pudimos ver ni a Freire ni tampoco a nuestro querido Txente, y ganó... ¿quién ganó?. Del regreso tras la prueba de los profesionales hay poco que contar. Llegamos a casa a las 6 de la mañana. Era lunes 6 de Abril de 2003. Si los presuntuosos franceses denominan "infierno del norte" a su mítica prueba de París a Roubaix, me parece de justicia denominar al Tour de Flandes "el norte del infierno". Imaginarlo un día de lluvia, viento y frío me produce una impresión inenarrable. Me estoy preparando para volver este año.

 

Relativizar, Rutas por Zuberoa
Autor: Agustín Ruiz Larringan

Tres rutas en Zuberoa. Alojamiento a las afueras de Sohüta, en Hoquy, situado en la cima de una pequeña colina sobre Maule. Panorámica magnífica. Una casa familiar, el alojamiento un tanto lúgubre. Sin TV ni radio en la habitación. O sea, ideal para desconectar en vacaciones. Los horarios del desayuno a las 8 y la cena a las 19,30 horas se cumplen a rajatabla

Hoy se sale a las 9 con un recorrido diseñado de antemano, pero mucho me temo que no se va a poder realizar el itinerario previsto. Carretera mojada y cielo encapotado. Tomo dirección Donapaleu y luego hacia DonibaneGarazi.

Zuberoa Mapa

Mapa

Desde la pequeña atalaya que supone DonibaneZaharra se ve que va acercándose una espesa cortina de agua. Tocata y fuga. No voy a subir hasta Ibañeta. Golpe de timón y me dirijo a Lekunberri, aunque tal y como se presenta la situación, aventurarse a subir hasta los 1.055 metros del Aphanize me parece un poco descabellado. Atajo por la izquierda dirección Hozta por una carretera desconocida. Hay repechos durísimos (15%) en una subida de al menos siete kilómetros. ¿Habrá realizada una altimetría de este lugar?

Perseguido por la lluvia, ha merecido la pena llegar a este paraje. Un valle perdido donde no funciona el teléfono móvil. Ni tiendas ni farmacia. Quien no tiene vehículo está un poco vendido. Un núcleo escaso de viviendas y luego diversos caseríos diseminados por las montañas.Justo cuando comienza a mojarse la calzada me encuentro por una callejuela con un euskaldun natural de Iruñea. Reconstruye un caserío en ruinas y me invita a resguardarme hasta que escampe un poco. Está solo. Le viene bien charlar un rato con alguien, en euskera, y me defiendo como puedo.

Mauleko Gaztelua

Mauleko Gaztelua

Comenta que supone será desagradable pedalear en estas condiciones. Respondo que en algunos momentos malos, pienso en losnavegantes o aventureros solitarios que se embarcan en objetivos como la vuelta al mundo en velero o escalar el K2. Relativizar me dice. Hay que relativizar. Alude a la situación del Líbano y él mismo experimenta una situación similar a la mía. Vive aquí bastante aislado. Define la condición de su entorno como socialismo arcaico. Llevarse mal con sus vecinos es un mal negocio. Existe colaboración y reciprocidad. ¡No estaría mal extender este sistema en otras pequeñas parcelas de nuestras relaciones en la ciudad.

Una experiencia así requiere entrenamiento, creo. ¡Como andar en bicicleta! Cesa de llover y es hora de despedirse. Encaro el Oskixe y me como el bocata en el BarRestaurante Bista Eder. Me sacan una Cocacola de 50cl. al precio de dos euros. Paso aquí otro rato (húmedo). Descendo el puerto pero no quiero acabar la excursión sin visitar Altzürükü, así que voy...y vuelvo porque una negra nube me persigue de nuevo. No acaba de secarse la carretera y esto es muy molesto. Termino aburrido de huir y por lo tanto me encamino hacia Hoquy. Son las tres y media de la tarde y he realizado 118 kms.

 

Le Tapis Vert
Autor: Agustín Ruiz Larringan

La editorial Iru Errege de Baiona nos ha obsequiado recientemente a todos los amantes del ciclismo con un exquisito compendio de lo que han sido “Cien años de Tour de France en el País Vasco: 19062006”. Evocando los orígenes de la “Grande Boucle” en Euskal Herria, se define a nuestro suelo como “le tapis vert”. Este viernes, por fin, luce el sol y ello anima a emprender una de esas jornadas que, a ritmo de etapa de la prueba reina, se convertiría en un nada desdeñable espectáculo. He decidido emprender una ruta de alta montaña. La hora de salida sigue siendo la misma, es decir las 9 de la mañana, en previsión de volver sobre las 4 de la tarde.

Ospitale-Pia

Ospitale-Pia

Hace fresco. Resulta cómodo iniciar un recorrido en descenso. Bajo hacia Maule y me encamino hacia Atharratze para de ahí dirigirme a Santa Grazi y escalar el Soudet. La gente madrugadora me adelanta con sus vehículos. A mi paso, los veo poniéndose el calzado adecuado para disfrutar de una jornada de montaña o de visitar las gargantas de Kakueta. A la altura de esta maravilla de la naturaleza, se empina la carretera, que tal y como bien acostumbran a este lado de la muga, está marcada kilómetro a kilómetro con su porcentaje de desnivel. Un detalle que los ciclistas en general apreciamos. Tramos del 11% que me hacen casi emplear los mejores desarrollos que lleva la bici para estos casos (30x23). Me gusta pedalear ligero para no “fundirme” en estos puertos tan largos. Todavía queda un trecho para coronar cuando la carretera se bifurca en lo que los franceses llaman Col de Sustousse, frontera entre Baskonia y Francia. A la izquierda se continúa a Izarbe y hacia la derecha, por una carretera recien mejorada se va a lo que hoy era mi objetivo. Quedan 4,5 kms. duros, en los que diviso algún que otro txirrindulari como yo. Calculaba llegar al Soudet a las 11,30 pero he necesitado casi quince minutos más. En el alto hay dos cuadrillas. Están tomándose un respiro, con la ventaja de disponer de un coche de apoyo. A mí me toca echarme un bocado, vestirme el chubasquero e iniciar el larguísimo descenso hasta Arette. Es la cuarta ocasión que bajo esta cuesta y sigo haciéndolo malamente; no consigo cogerle la medida como a otros grandes de los Pirineos.

Al paso por Aramits, me detengo en una fuente pública en la plaza del pueblo y lleno uno de mis bidones con agua, disolviendo un sobre de sales minerales.

Desde Madalena

Madalenatik

He sudado mucho en la primera ascensión y además el calor aprieta. La marcha hacia Oloron es muy asequible, y mejor aún con el viento de espaldas. Tomando la sosegada pero abrupta carretera D24 voy a conocer un paraje fascinante. Llega el plato fuerte del día: sándwich de jamón blanco y Cocacola. Son las 2 de la tarde y estoy en Eskiula, una pequeña localidad que quiere pasar a formar parte de nuestro país por decisión mayoritaria de sus vecinos, pero no le dejan. Su voluntad se ve reflejada únicamente en la ikurriña que cuelga en la casa consistorial. Menos es nada. Tras veinte minutos de receso y habiendo tenido que dedicar parte de mi avituallamiento a un simpático chucho que me rondaba, arranco de nuevo. La próxima estación es Barkoxe y el tramo existente entre ambos lugares es paradisíaco. En este precioso pueblo observo que mis previsiones horarias han mejorado y no quiero llegar muy temprano al hotel. Tomando por la izquierda en un cruce, me aventuro por la D59 observando que existe una señal que me indica “Tardets” y “La Madelaine”. Debo confesar, que había descartado escalar el MarieBlanque, pero la elección de última hora ha servido de compensación. Siete kilómetros de ascensión de los cuales al menos cinco son de una dureza considerable. Me tengo que emplear a fondo, pues la canícula, además del momento, lo requieren.

Cuando creo haber llegado arriba, aparece otro tramo más de carretera entre los maizales y debo seguir subiendo. Por fin alcanzo la altura de un letrero que indica “Col de la Croix d’Aguerret” y realmente me siento confuso pues en mi mapa se indica Sustarri Mendatea. De cualquier manera, no estoy perdido, porque tengo claro que faltan cinco kilómetros a Atharratze. He debido tomar alguna bifurcación que me ha traído hasta aquí. En unas decenas de metros más adelante, diríase que existe un balcón de incomparables vistas sobre todos los alrededores, valles y montañas de Zuberoa. Tan brusca como la subida es la bajada, aunque con mejor pavimento. De Atharratze a Sohüta y Hoquy el viaje es coser y cantar. Hasta las 16 horas, han sido 141 los kilómetros recorridos sobre el tapiz verde. Un viaje inolvidable.

 

El Objetivo Aplazado
Autor: Agustín Ruiz Larringan

Ha llegado el sábado. Es mi fecha de vuelta a casa pero quiero aprovechar al máximo mi jornada. Hoy debo recoger los bártulos y pagar la factura. Salgo un poco más tarde. Mi idea es clara: Tengo pendiente la subida a Ibañeta y así va a ser. Está una mañana bastante agradable. Me dirijo a Donibane Garazi, en cuya travesía hay siempre problemas de tráfico. He optado por conocer la subida de antemano. Paso con el coche, pues la in tención es dejarlo en el alto y luego descender en bici para efectuar la escalada. No se por qué, pero me obsesiono con la idea de que el tiempo apremia. Es prueba de que existe un plan preconcebido al menos en mi subconsciente: Quería realizar la tarea para las 13 horas y llegar a la zona de Iruñea para comer sobre las 14 horas. Andaba escaso de avituallamiento ciclista y eso me exigía cierta puntualidad en el programa.Confieso que debido a ello, tuve que realizar el recorrido desde Arnegi. El punto de referencia era la única rotonda que hay . Dieciocho kilómetros de descenso y otro tanto de escalada.

Luzaide

Luzaide

El viaje de ida me resulta un tanto desagradable incluso vestido con el chubasquero.La jornada es soleada pero el viento bastante incómodo y refresca mucho el ambiente.Me cruzo con diversos peregrinos cargados de su equipaje: alforjas, saco de dormir, etc. Hay incluso otro que circula andando. Les queda un largo trecho de camino hasta Santiago. Tres o cuatro cicloturistas como yo, y sobre todo, muchos automóviles. Esto último es lo que no me gusta.Consumo en la bajada la última barrita energética que me queda, para poder afrontar con reservas la larga ascensión.

Tomo referencia también de la fuente existente a las afueras de Luzaide, por si acaso.Giro en la pequeña rotonda de Arnegi, recojo mi chubasquero y me lo guardo. Allá voy.Este trecho es muy irregular. Desniveles del 10% intercalados con pequeños descensos, falso llano, amén de otras rampas de menos intensidad. Una vez de atravesar Luzaide me empezaba a preguntar desde que punto les lanzarían las piedras los atacantes vascos a la tropa de Carlomagno, según cuenta la historia. Pronto salgo de dudas, aunque me esperaba que fuera una zona más agreste.

Ibañeta

Ibañeta

Poco a poco, voy remontando y alcanzando a unos cuantos pedaleros con objetivos bien dispares. Converso fugazmente con alguno de ellos para conocer sus intenciones. Según me voy acercando a la cima, Eolo se deja notar con más insistencia. La última y larga recta lo evidencia más claramente. Arriba, en el parking me dirijo rápidamente al coche para secarme y cambiarme. Son las 12,45 horas. Se va cumpliendo el programa. Charlo unos instantes con un joven que se dirije en su BTT a Compostela. Está junto a la ermita esperando a que se le seque la tienda de campaña que tiene extendida sobre la hierba. Su idea es la de realizar su periplo para el 30 de agosto pues el día siguiente comienza a trabajar. Los dos creemos que lo va a conseguir. Despedida con apretón de manos. Si a este manchego le surgen dudas sobre su meta, a mí no me sucede lo mismo. La he alcanzado, a pesar de algunos momentos más o menos fastidiosos. Pero no iba a ser todo sencillo y carente de emoción. El aburrimiento produce desidia, algo que se debe descartar en nuestra afición por este fascinante deporte.

 

Gizon Beltzak
Autor:Jon Irazabal

Gure etxean beti barre egin diogu anekdota bati. Nire aita eta ama 1955ean ezkondu ziren, Mendatan, hangoak zirelako jatorriz. Elizako ospakizunak egin ondoren , ezkonberriak harroharro kanpora atera ziren. Elizako atarian, aita Klaudioren lagun bat, herriko aguazila, "Zorionak Klaudio. Zorionak Pilar" esanez. Gero, baina, dio: "Klaudio, multa bat duzu". "Multa?" Zer dela eta?", gure aitak, eta aguazilak: "Atzo etxerakoan bizikletan ez zenuen argirik". Aguazilak arrazoia zuen. Ama baserrian utzi ondoren , amaren bizikleta hartu zuen aitak, etxerako bidea errezago egiteko, eta norbaitek ikusi eta salatu egin zuen. Ez zuen egoki hasi ezkonbizitza... Nahiz eta, egia esan, isuna aitaginarrebak edo osabaren batek ordaindu. Gaur egun, pasadizo hura gogoratzen dut, ia arratsaldero, kotxea hartu eta etxerantz noanean.

Astola

Astola

Astolako industrialdea, azkenaldian, polikiroldegi bihurtu da.Toki ona da, laua, eta gainera Abadiñoko igerilekua bertan dago; kirola egin ondoren, uretara joateko moduan. Horra arte, dena ondo. Baina negu partean arazo bat egoten da. Korrikalari eta txirrindulariek ohitura daukate arropa beltzak edo ilunak janzteko; eta batzuek aurkako norabidean korrikan egitekoa ere bai. Kotxe gidariek ez dute kirolaria ikusten gainean izan arte, eta izan dira hainbat susto; neuk ere izan ditut. Nahiz eta pentsatu poligonoa ondo argiztatuta dagoela, ez da horrela. Hainbat toki ditu erdi argi erdi illun. Gainera, gaur eguneko bizikletek ez dute argirik. Legezkoa da gauez argi gabe ibiltzea? Edozein egunetan istripu larriren bat izango dugu, eta pentsatzen dut merezi duela lehenago neurriren bat hartzeak.

 

Desde Villarcayo
Autor: Roberto Cuesta

El pasado Sábado 24 de Junio, día de San Juan tuvo lugar la I Clásica Cicloturista IÑIGO CUESTA. Pasadas las 8:30 horas, bajo un cerrado manto de nubes, 250 cicloturistas tomamos la salida hacia el Noroeste, dispuestos a dar cuenta de todas y cada una de las cotas previstas para la jornada, comandados por el mismísimo Íñigo Cuesta, Arsenio González, y algún que otro profesional camuflado.Ya de salida hicimos frente a la primera cota de la jornada, el alto del repetidor. Llegando casi al Escudo, nos desviamos hacia la derecha para pasando por el Alto de la Matanela (un altiplano a 1000 mts. de altitud) bajar por San Pedro del Romeral a Vega de Pas, precioso pueblo cántabro. Cambiamos de valle al pueblo de Selaya por el alto de la Braguía, suave y con buen asfalto, donde se iba a celebrar otra prueba popular pero de vehíclos a motor en ese caso.

Iñigo cuesta

Alto del Campillo

Tras un largo alto del Campillo, salimos a 1 km de San Roque de Riomiera, ya inicia la larga ascención al Portillo de la Lunada (una pena no poder disfrutar a las vistas por la niebla). Una vez arriba no lanzamos hacia las Machorras para por Espinosa de los Monteros, acabar en Villacaryo de la Merindad de Burgos, destino e inicio de la 1ª Marcha Cicloturista en honor a Iñigo Cuesta. Tuvimos niebla y agua en los altos, terreno seco y temperatura más suave en los valles, buena organización, avituallamiento y compañerismo. Quien más quien menos, tuvo sus "penurias" (calambres y demás) pero al final, sobre todo, al final, agradecimos el rodar sobre buen asfalto en los 40 últimos Kms bajando a Villarcayo. Tras ello, la organización nos obsequió con un plato de pasta que nos supo a gloria sobre la hierba del parque de Villarcayo donde se alojaba la meta de la marcha. Una buen experiencia que, sin duda, no dudaremos en repetir el año año viene, esperemos, en un día más soleado.

 

El Tremedal Avila
Autor: Roberto Cuesta

23 de Julio del 2006, 8:00 horas, Provincia de Ávila. Hay que salir con manguitos, los 1000 ciento y pico metros de altitud no perdonan ni en verano.Tras 60 Kms de aproximación llanos ligeramente hacia abajo rodando a plato se llega a el Barco de Avila, en la carretera a Plasencia. A escasos 4 Kms está el cruce desde el que iniciaremos la subida al Tremedal por su lado Sur.

Tremedal Altimetria

Perfil

El acercamiento es progresivo: Cereceda, se baja un poco para comenzar a subir a St. Lucía de la Sierra (ya hemos empezado lo serio). Pasado ese pueblo nos esperan 5 Kms de dura subida, 8-9%, hasta el pueblo de el Tremedal con unas cuantas curvas de herradura donde la pendiente se retuerce. Una vez alcanzado el pueblo apenas 2-3 kms más a desnivel constante algo más ligero. Ya no hay árboles y sólo nos queda divisar al fondo el cartel de 1637 mts. 13 kms de descenso en su mayoría pelado de vegetación hasta el pueblo de Becedas en la carretera a Béjar, patria de escaladores...

 

Por la NA3410
Autor: Agustín Ruiz Larringan

No fue la primera vez que nos sucede, y a pesar de todo, esperamos que no sea la última. Comenzar una crónica por el epílogo puede ser una buena manera para atraer la atención del lector. Sucedió en Gipuzkoa. Como en otras ocasiones, la Clásica profesional donostiarra era una excelente excusa para buscar una alternativa a los recorridos habituales. Así que, metimos las bicis en el coche y nos fuimos hasta Behobia.

Desde este punto, iniciamos un interesante y atractivo itinerario que nos llevaba por Bera y Sunbilla hasta Doneztebe. En el camino cayeron cuatro gotas y la carretera se volvió un poco peligrosa.

Zubieta

Zubieta

Sin embargo no amenazaba lluvia al iniciar nuestra subida hacia Ezkurra, pero una vez superado este sugestivo pueblo, aparecieron unos nubarrones negros que se asían a los montes circundantes y no presagiaban nada bueno. Al coronar Usategieta empezó a llover y nos pusimos un papel de periódico para proteger el pecho. No teníamos otra cosa. ¡Con nuestra larga experiencia a cuestas, habíamos descartado por completo el chubasquero antes de salir! Arreció mucho según descendíamos.La carretera es estrecha y el asfalto fino.

El abundante agua, aparte de calarnos, hacía mella también en los frenos de nuestras "máquinas" y optamos por detenernos un rato y resguardarnos en un recoveco del camino. Al aflojar un mínimo el cha parrón, nos reincorporamos totalmente destemplados, tiritando...y llegamos por fin a Goizueta. Una localidad más en fiestas: arena de playa en la calle principal y en la plaza para correr con garantías ante las vaquillas, espectáculo éste al que no asistimos, como se supone. En el bar de la esquina nos aguardaba una infusión de menta. Estrujamos nuestra ropa y los calcetines para quitar la mayor parte del agua continuamos hacia Hernani, donde nos dieron las dos de la tarde...

Ziga

Zigatik

Parecía que el día mejoraba y subía la temperatura. Se secaron nuestras ropas y se calentaron nuestros músculos en los duros repechos que van desde Oiartzun a Hondarribia. Íbamos a escalar Jaizkibel, pero en estos casos, con la intención no basta. Nos quedamos a comer el menú del día en el camping, al inicio del puerto. ¿Por qué?. Eran las tres de la tarde. Patxi tenía “hambre” y Agus rompió allí mismo el amarre del sillín y éste cayó al suelo. Así que, spaghettis y pollo con patatas. Menos mal que tras la comida, el postre sólo fue de seis kilómetros.

 

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